En los días previos a las Pascuas, el jardín se llena de propuestas que invitan a compartir, crear y disfrutar juntos. Tomando como referencia tradiciones de la cultura alemana, los niños y niñas participaron en la elaboración de decoraciones y en la preparación de sus canastas, esperando con entusiasmo la llegada de alguna sorpresa. A través de canciones, juegos y momentos compartidos, se fue construyendo un clima de alegre expectativa que culminó con la llegada del tan esperado Osterhase —el Conejo de Pascuas—, generando una experiencia significativa, vivida con cercanía y espíritu de comunidad











